Ana María Janer, Sierva de Dios

viernes, noviembre 03, 2006

Modelo de CARIDAD:

Enfermó una Religiosa de las que pertenecían al Noviciado. Era la Sor Josefa Selva, de Seo de Urgel. No había bastante alimento por falta de haberes, más la buena Madre Janer dijo:
-“Primero saldré de casa para mendigar de puerta en puerta, antes que carezca de auxilio y quede esta Religiosa expuesta a morir o quedar enfermiza, la pobrecita”.

Regresaba a la casa Madre una de estas veces, después de acompañar a unas Religiosas que destinó, hasta el punto en donde habían de cabalgar. La Madre Priora y la Religiosa María Viladomat, monja muy sencilla tanto como buena. Esta se sentía mal y dijo:
-Madre mía, si el Señor ahora me enviase la muerte, ¿qué haría vuestra reverencia, me dejaría aquí muerta o me llevaría a casa?
-“No me espantan los muertos, contestó la Madre Janer. Me enteraría, primeramente, si V.C. estaba muerta o solamente con un sincope. Si lo segundo, pediría a Dios la dejase llegar a casa para morir, y no dudo lo haría Dios Nuestro Señor. Pero si estuviese muerta, y mi fe fuese incapaz de pedir al Señor la gracia de verla resucitada, cargaría con V.C. sobre mis hombros, como Sansón cargó con las puertas de la ciudad, antes que dejarla aquí a la vista de los que pasan”.
-Pero, Madre, yo me siento mal...
Llegaron a la casa, hízola acostar y llamó al médico. El Dr. Bastús diagnosticó catarro pulmonar y sarampión.
-Confío que con sus cuidados y solicitud, Madre Priora, todo se arreglará.
-“Gracias, señor Bastús, por el favor que me dispensa. No escatimaré medios a fin de que se cumpla cuanto usted prescribe”.
Cuando la Madre Viladomat estuvo en cama fue la Madre Janer a ella y le dijo:
-“No tema esta enfermedad que presenta síntomas de pulmonía; no será nada, desaparecerá luego; el señor Médico ya la verá luego y pronto se pondrá buena”.
A las tres semanas Sor Viladomat estaba repuesta y seguía en todo a la Comunidad.

Cuántos más ejemplos de caridad en la vida de nuestra Madre!!!
Es que su persona y su vida es modelo de caridad para todos nosotros.

martes, octubre 24, 2006

Recuerdos de la Madre Janer!!!

Tomado de:
Enseñanzas, virtudes y ejemplos de la M. Ana Janer. Capítulo XII.
Del libro “Vida de Madre Ana María Janer Anglarill”, de Madre Josefa Oriol Isern. Barcelona, 1928.


1. DON DE CONSEJO

Cierta Madre se presentó a la reverendísima Janer manifestándole los enfados que sentía cuando los enfermos del Hospital con los visitantes murmuraban, no podía dejar de reprenderlo según su enfado, que era mucho.
La Madre le dijo:
-“Hija mía: no permita que se murmure, ni que a nadie se le quite la fama. Mas por ello no hay que enfadarse. Dígales, pero con bondad, que la Madre Priora no permite la murmuración, añada por su parte algo edificante y se habrá terminado la plática murmuradora. El Hospital, mientras existan hermanas, es casa de paz y santa educación. Tenga V.C. (vuestra caridad) presencia de espíritu, porque so de enfadarse por cosas así, indica corazón pequeño. No, hija mía, no, debe V.C. tener grande y noble corazón y muy caritativo, que así no se enfadará y será dueña de sí misma”.

Al despedir para su destino a una Hermana, la Madre Janer le prohibió ciertas austeridades, y luego por la Superiora de aquella casa se enteró de si cumplía con aquella obediencia; a lo que la Madre Superiora contestó que, la monja era una santa, más que ahora ya volvía a las austeridades: que estaba dicha religiosa en que, el Señor así lo quería y pedía que con ella quería hacerlo así: se lo permitiesen.
-“Déjela hacer, hija mía, déjela hacer: Dios sabe que quiere de ella. El tiene muchos caminos y medios para hacer santos; ¿quién sabe si ese proceder será para ella un bien?...Tenga V.C. mucha paciencia para todas sin distinción... Cuide bien esas Hermanas y a los desgraciados, que Dios es en cada uno de ellos”.
Son memorias que María Consejo Flix guardó de la Madre Priora Ana María Janer y las publicó por las casas que entonces tenía el Instituto.

martes, setiembre 12, 2006


...Tú, en cambio, en su día me dirás: “Entra, porque estuve enfermo y me socorriste; entra, porque tu lámpara siempre ardió”.

Año 1883, la M. R. M. Superiora General Ana María Janer terminaba el tiempo de elección... Esta Madre conservaba toda la lucidez de entendimiento y su memoria era feliz...” (JOI pág. 107)
“Conservaba íntegras sus facultades mentales, y se dedicó de una manera especial a la oración y al trato con la gente joven que había en la casa de Talarn: novicias y colegialas. Ellas recordarán más tarde las ‘amables y alegres veladas de Talarn’...”. (Cfr. “Creyente y solidaria”)

“...el año 1884, estaba algo más decaída, pero siempre sus labios se abrían con provecho espiritual del prójimo y siempre presente a los actos de Comunidad. Pobre Madre, se encogía a la fuerza de la tirantez de sus nervios, mas su entendimiento conservaba el brillo de la edad madura, en la que está sentada la experiencia y reluce también la discreción, las ideas gozan de serenidad y salen ordenadas...” (JOI pág. 109)

1885, 11 de enero.
“...su última noche se manifestó por vivos dolores, mas parecía que no los sufría; tanto sabía disimular la monja sufrida... Eran altas horas de la noche y la piadosa enferma dijo: ... ”Padre, mi deseo es morir como penitente por amor a Cristo Jesús que por mí expiró clavado en Cruz...”...
...La enferma advirtió que una se había quedado, y era la que de pocos días había perdido a su madre. Cogióla de la mano y su corazón maternal le dio prueba de cariño; la apretó entre sus manos por tres veces y otras tantas díjole: ‘Fill meu’; copioso llanto embargó el aliento de la Sor, y éste fue la expresión de su filial terneza y gratitud a su segunda Madre...
...Sosegada, parecía que estaba al habla con Dios, y al llegar a la décima estación que arrancan las vestiduras a Cristo, el alma de la Madre sosegadamente salió de este mundo y quedó en brazos de su Criador...” (JOI pág. 109-112)

“Jesucristo es para Ana María Janer el ideal supremo de su vida y la razón de su entrega a los demás...” (Const. 4)

A las 11 de la mañana del 11 de enero, mientras las Hermanas rezaban la décima estación del Vía Crucis, la Madre Ana María Janer muere. Ella que vivió con la esperanza puesta en Dios, seguramente escuchó de su Señor la invitación:

“Entra, porque estuve enfermo y me socorriste; entra, porque tu lámpara siempre ardió”.

lunes, agosto 21, 2006

...Tú, Señor, me darás gracia para serte esposa fiel, que te ame mucho y te sirva en la persona de los enfermos, desvalidos...

1874-1880
“La revolución del año 1868 y los sucesos de los años siguientes paralizaron este dinamismo. Llegaron horas de dura prueba, horas arduas, para la Madre Janer y para las hermanas que vivían en el Alto Urgel. Por disposición de la Junta local y de las autoridades correspondientes, el Hospital, las escuelas rurales que regentaban y el noviciado fueron secularizados y las hermanas despedidas.
Se encontraron sin casa, sin trabajo, con recursos escasos, en gran inseguridad, ante un incierto futuro.
Durante este período la madre fundadora, Ana María Janer, permaneció al margen de toda actividad de gobierno y no tenía facultad alguna de decisión. Comprendió muy pronto que se trataba de crear una obra nueva y diferente. Ella siguió con la confianza puesta en el Señor. estuvo algún tiempo en Cervera y de allí pasó a la Casa Asilo de San Andrés, donde residió habitualmente. Se ocupaba de servir a los pobres, y dedicaba mucho tiempo a la oración.” (Cfr. Creyente y Solidaria)

“El amor estable, paciente, fiel y misericordioso, lleva a Ana María a hacerse cargo de las debilidades humanas y a soportar las contrariedades de la vida, con tal de conducir a sus hermanos al Señor. Amen los desprecios, sin buscarlos ni pretenderlos, sino tomándolos del modo que vengan, por amor a Jesús. Es la madurez de un amor que, habiendo pasado por innumerables pruebas, ha recibido del Espíritu el don de la magnanimidad.” (CEM 2.3.4)
“En Ana María el amor se expresa como abandono confiado en manos de la Providencia y de la voluntad divina. Dejen hacer a Dios que sabe todas las cosas. Este paso fluido y natural de las realidades terrenas al misterio infinito del Padre, en cuyas manos halla el consuelo de una seguridad providente, imprime a su caridad sentido de trascendencia...” (CEM 2.3.5)

sábado, agosto 12, 2006

...Procuraré y practicaré, Dios mío, las virtudes religiosas; el silencio, la caridad para con mis hermanas, el sacrificio, la puntualidad, la santa pobreza; seré casta como un ángel, daré a Dios mi libertad, todo mi ser...
Momentos como la etapa previa a la fundación reflejan la vivencia real de la consagración de la Madre: su disponibilidad, fruto de un corazón lo suficientemente libre como para dar una respuesta de generosidad a una necesidad de la Iglesia. Es el Señor quien la llama. Y la Madre responde, sin ligereza, sino confrontándolo con Aquél que es su Dueño y Señor. La Madre demuestra con su actitud la libertad de corazón que solo puede dar el abandonarse en las manos de Dios y el dejarse transformar por Él. Su respuesta fue generosidad, fiel al “plan que le iba trazando la Providencia”: Nosotras amamos a la Iglesia más que a nuestras propias vidas –decía ella-, Iglesia que es el Señor mismo, su Cuerpo Santo.
29 de junio de 1859
“Definitivamente la Madre Janer debía ausentarse de su nido, la Casa de Misericordia de Cervera, para ir a realizar los compromisos contraídos. Debía la inteligente, al par que dócil Madre, dar cumplimiento a los planes divinos; era el momento de emprender la obra a la que el Prelado de Urgel la llamó. No ya una Casa, sino una Congregación era la que había de fundar según el plan divino.” (JOI pág. 53)

“El Instituto de HERMANAS DE LA SAGRADA FAMILIA DE URGEL fue fundado el 29 de junio de 1859 en Seo de Urgel –España-, como fruto del carisma otorgado por Dios a ANA MARÍA JANER ANGLARILL al dar respuesta a un servicio de caridad bajo la solicitud pastoral del Obispo José Caixal Estradé...” (Const. 1)
“El Obispo de Urgel...que conocía la heroica caridad de la Madre Ana María en el campo de batalla durante la guerra carlista, le pide que se haga cargo del Hospital de Seo de Urgel. La Madre responde a su llamada y el 29 de junio de 1859 se establece allí una pequeña comunidad. El 24 de abril el Obispo concede la aprobación diocesana a la Regla de vida que le presentó la Madre Janer a su llegada a la ciudad. La Providencia depara las primeras novicias y el Instituto nace para la Iglesia...” (Dir. Gral. 1)
“Como Instituto religioso apostólico, su fin es seguir más de cerca de Jesucristo para alcanzar la perfección de la caridad en el servicio del Reino. Para esto sus miembros se consagran a Dios mediante los votos de castidad, pobreza y obediencia vividos en comunidad, según estas Constituciones.” (Const. 2)

“Amen la Caridad y la Santa Pobreza; todo por Dios.”
Cuide bien a esas Hermanas y a los pobres, que Dios está en cada uno de ellos.”
“No hay nada más hermoso que el descansar en brazos de la obediencia.”

viernes, julio 21, 2006

...cuidaré de ellos como una madre cariñosa; darles vida santa y moralidad, desarrollando sus facultades morales;
enseñarles nuestra religión sacrosanta, instruirlos, hacerlos buenos cristianos y darle a Dios muchas almas,
esto haré yo hasta llegar al sacrificio...

1849-1859. La Casa de Caridad o Misericordia de Cervera.

Impulsada por su espíritu emprendedor la Madre Janer, y recapacitando consigo que la enseñanza argüía mayor grado de caridad porque se refería al espíritu del ser humano, el cual superaba en dignidad a la parte física del mismo; se prestó gustosa a procurar el desarrollo de la niñez o sea del hombre en todo su componente moral y físico.” (JOI pág. 40-41)

En febrero de 1849, la madre Janer se hizo cargo de la Casa de caridad o de Misericordia de Cervera, y allí se dedicó generosamente a la educación y cuidado de niños y jóvenes huérfanos y pobres, y fue para ellos una madre cariñosa, procurando que no les faltara nunca pan e instrucción y, sobre todo, el afecto y el cariño familiar. (Cfr. "Creyente y solidaria”)

En la Real casa de Misericordia, la Madre Janer dio constantemente relevantes pruebas del espíritu de caridad y amor tierno a los asilados, con los incesantes desvelos que prodigaba a sus necesidades y las que socorría con amor maternal sin excusar sacrificio. Sobre los cuidados que le inspiraban sus dolencias físicas, tenía superior interés por la formación del hombre moral y el desarrollo de su inteligencia: así que dicha Madre por sus prendas en todos los sentidos y principalmente por sus dotes de educadora, era estimada de cuantos la rodeaban y dominaba a los pequeñuelos con su afable gravedad.” (JOI pág. 43)
JANERIANOS:
“Nuestra misión específica pretende poner de manifiesto, por el ejercicio de la caridad, que Dios está presente y cercano al hombre, que es fidelidad en cualquier situación en que el ser humano se encuentre, para que éste sepa que Dios ha entrado en comunión solidaria con él. “ (CEM 4.2c)

lunes, julio 10, 2006

...y si conviene procurarles los alivios corporales...

1838-1840 Hospitales de campaña: Solsona - Vall d’Ora

Las Hermanas de la caridad, a partir de julio de 1838 hasta el 4 de julio de 1840 residieron normalmente en la Vall d’Ora y en la Boixadera, donde se habilitaron unas masías como hospitales de sangre.

“...querían servir a Dios en el hombre, en el herido...
Por esto y nada más que por esto, Ana María y sus compañeras, todas, unidas, se comprometieron a ir a los hospitales de sangre...” (Humanísima, pág. 80)

“La Madre Ana María y sus compañeras encontraban su delicia en las pequeñas grandes cosas: en las visitas a los enfermos, las curas, la higiene, la vigilancia de las dietas, la muda de ropa, y otros mil detalles. Así lo comportaba la atención a los enfermos, a los convalecientes y moribundos. La amorosa consigna era: “Que no falte nada a nadie”. O esta otra: “Que todos sean ayudados y consolados”.
Madre Ana María, superiora de la comunidad, normalmente residía en la Vall d’Ora pero visitaba los otros hospitales ya que era encargada de distribuir el personal, según las necesidades diarias, y debía prever los servicios, de acuerdo con las órdenes de sus superiores. a veces iba a los campamentos e incluso a los lugares donde se luchaba... En el mismo frente. Intrépida, llevaba allí el rancho ya que los soldados no podían abandonar, sin peligro, sus posiciones. Y cuanto ella hacía, lo hacían también las otras hermanas... Ellas recogían y atendían a los heridos y, si era necesario, les ayudaban a bien morir...” (Humanísima, págs. 84-86)

Decía a las jóvenes, contándoles episodios de la guerra: “A vosotras, hijas mías, debo llamaros la atención manifestando cuánto Dios Nuestro Señor se contenta de las obras de caridad que practicamos a favor de nuestros hermanos. Dios infundió el sentimiento de gratitud en el corazón de aquellas gentes por las obras de generosa caridad, que, por amor a Cristo, a todos procurábamos,..." (JOI p.28)

“A la luz del misterio de la redención, de la vida de Ana María y del voto de caridad por el que ella y nuestras primeras hermanas se comprometían a cuidar enfermos aún a riesgo de sus propias vidas, se manifiesta la novedad de nuestro carisma, como servicio al hombre necesitado...” (CEM 4.2a)
Nuestra misión ha de ser una respuesta a las circunstancias concretas, en las que se manifiesta lo que la voluntad divina nos pide en cada momento. Esto exige un sentido de adaptación y de flexibilidad que nos obliga a buscar de modo permanente lo que Dios más le agrada, con el objetivo de dar la respuesta más adecuada según el carisma fundacional de Ana María Janer...” (CEM 4.4b)

1840-1844 Exilio: Hospital de San José de la Grave. Toulouse, Francia.
“ El grupo de las cuatro hermanas de la Caridad, con Ana María como superiora, salieron de Andorra en otoño de 1840...
...Tenían a su cargo el servicio de innumerables enfermos y transeúntes, dedicándose también a la enseñanza de niños y jóvenes acogidos...” (Humanísima, pág. 92)